martes, 12 de noviembre de 2013

FILIPINAS

Vaya la demagogia por delante. Avisado queda el lector y que luego no me reproche nada.

Primer caso. Una compañera de trabajo me comenta que sus hijas estaban un poco nerviosas estos últimos días. La semana pasada see quedaron un día en la calle porque se había quedado bloqueada la puerta de su casa. Una tarde. Pongamos que una 1:30. Estaban con su madre. Una vecina las doy de cenar. Les contaron un cuento nuevo. Papá no estaba. Mi compañera me cuenta que su niña más pequeña ha vuelto por la noche a colarse entre papá y mamá y a decir que tiene miedo.

Segundo caso. He de reconocer que no conozco a estas dos niñas. Que nunca les he dado un beso, que no he jugado con ellas. Pero igual también sé de sus lágrimas. Dos niñas, en la calle. A sus padres les han deshauciado. Sólo pueden llevarse un par de juguetes. Mamá no sabe qué les va a dar de cenar. Papá llora. Ya no hay pesadillas por la noche. Las niñas se secan las lágrimas para no hacer sufrir a su papá.

Tercer caso. Devastación total. Un tifón ha arrasado su casa. Las niñas, de la mano, recorren sin zapatos un lugar de escombro. Me gustaría describirlo pero no creo que alguien pueda abarcar lo que significa que ya no exista ni tu casa, ni tu colegio, ni tu barrio, ni tu ciudad, ni tus vecinos, ni tus padres. Ni 10.000 almas sobre la tierra. Vómito de mar e infierno. No creo que estas niñas puedan volver a dormir sin sentir agua en el interior de su pecho.


 
Yo quiero ser la vecina que ayude a dos niñas que se han quedado sin cenar hasta que llegue el del seguro. Quiero ser la ciudadana que exija a su gobierno y a sus leyes para que dos niñas no se puedan quedar sin casa. Y no, NO quiero ser un lector de Le Figaro y decir que no estoy dispuesta a ayudar a Filipinas por una u otra razón. No soy una ingenua. Sé que habrá más de uno que se quedará con parte de lo que les entrego. Pero, lo haré, aunque de mi aportación sólo les llegue un vaso de agua a esas niñas aterrorizadas que ya no lloran porque no tendrán consuelo.

Ya lo dije. Que nadie me diga lo contrario.

2 comentarios:

  1. E X A C T O
    Cuando lo escuché... me dieron ganas de decir algo como esto, con palabras mucho menos elegante.

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