martes, 15 de enero de 2013

Si Borges levantara la cabeza... miles de dobles se encontaría

Nos levantamos aferrados a la certeza de nuestra singularidad. Comprometidos con nuestro nombre y apellidos. Sentimos nuestro YO como una realidad palpable, persistente en el tiempo, con una fe que nos hace sobrevivir a todos los embistes. Sin embargo, sonrío cuando escucho decir a los niños que están muy contentos con ellos mismos. Afirman que, si cambiaran, ya no serían ellos. Enseguida me viene la imagen de sus padres, en casa, preguntándose ¿dónde está mi hijo? ¿quién será este adolescente taciturno que ha ocupado su cuarto?, mientras alimentan a ese desconocido que gruñe y pide de comer. Los escucho afirmarse a sí mismos con esa rontudidad inocente y sonrío. Y me parece estar curada de espanto. Les miro con una irritante autosuficiencia, pensando en Borges, y quizás un poco en Auster, creyendo que no me asusta admitir que el YO es un concepto anclado en el presente y que poco sabemos de nuestros YO anteriores y futuros. Entonces, quiero crearme una cuenta Twitter, y veo mi nombre usurpado por otra, incluso otra que escribe poesía en otro país, que publica un blog. Supongo que Borges, cuando pensaba en el doble, creo que estaba casi seguro que jamás se encontaría a otro Borges, sentado en una mesa, con su mismo nombre y apellidos. Sí, sería un sueño, alguien soñaría que soñaba. Ahora, si te encuentras a tu doble, con más facilidad de la que te gustaría, puedes seguir su estado en Facebook y comprobar, día a día, si ha tenido hijos o se ha casado, si le va mejor que a ti y entonces tú eres un maldito desgraciado. Pero no deja de tener ventajas: sabes qué hace, dónde vive, qué le gusta... sin duda sería mucho más fácil apropiarse de lo que te pertenece. Lo que a ti te falta puede ya tener tu nombre en otra parte.

lunes, 7 de enero de 2013

Mi padre y yo. Un western

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YO: Papá, a veces siento un vacío interior que no sé nombrar. Quizá nostalgia. Quizá melancolía. Quizá miedo.
MI PADRE: Juan, si fueses normal simplemente sería hambre.


Juan Manuel Gil, Mi padre y yo un western, El Gaviero Ediciones.

viernes, 24 de agosto de 2012

Cenicienta




Serás calabaza a las doce,
sin remedio.
No hay zapato de cristal
al que agarrarse.
No creas que deslumbras.
Por más que sonrías
se entrevén los harapos
bajo tus labios.
No disimules.
El príncipe sabe
que sólo viniste a la fiesta
para cazarlo.
 




lunes, 20 de agosto de 2012

- QUIERO LLAMARLA FRIEDA - PUES NADA TE IMPIDE ENTONCES LLAMARLA PAZ

Busqué en el espejo otro dolor y te encontré a ti.

Frida Kahlo en una sesión de fotos


"Te dije que era un nombre que a mi manera de ver implicaba fuerza. Paz no quiere decir tranquilidad vegetativa. Es quizás una capacidad para concentrarse. Un refugio, finalmente, para una excesiva vitalidad."


Wilhem Kahlo, padre de la criatura,
en palabras de Rauda Jamis,
Frida Kahlo, Editorial Circe.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Pero ¿qué es, dijo, un fracasado? Un hombre que no tiene todos los dones, pero sí muchos, incluso bastantes más que los comunes en muchos hombres de éxito. Tiene esos dones, dijo, y no los explota. Los destruye. De modo, dijo, que en realidad destruye su vida.
Ricardo Piglia, Respiración artificial 

martes, 3 de julio de 2012

Aferrarse a los lugares comunes

La muerte nos hace caer en lugares comunes. Es casi imposible arrebatarse con palabras certeras porque el pánico nos encorseta. Todos somos conscientes de que ese mantra que repetimos será olvidado a los cinco minutos. No nos esforzaremos más. Seguiremos viviendo sin aprovechar ni medio segundo más el día. No seremos más amigos de nuestros amigos. No cambiaremos absolutamente nada. Además, todo el mundo sabe que en el tanatorio es donde se escuchan los mejores chistes, aunque nadie se los cuente a la viuda (o quizás sí, quién sabe). Todo eso es tan cierto como que el sol saldrá mañana.

Sin embargo, por más lugares comunes que establezcamos de antemano, la ausencia creada nos ataca en el lugar menos insospechado, en un lugar donde no tenemos ningún parapeto. ¿Cómo leer las últimas palabras que resuenan en el blog de un amigo? Me estremecen por lo que ahora significan, ahora que ya no hay más líneas que añadir. Ahora que ya no nos tomaremos otro zumo de pera en cualquier ciudad, ahora que ya no volverás a pasear por el malecón de La Habana ni podré enviarte mi último poemario.

Confieso que nunca te conocí demasiado. Compartíamos sueños, entusiasmo por proyectos comunes, algunos dolores físicos y algunas angustias existenciales. He de decirte otra verdad. No pienso asumir aquello que han contado las noticias. Será extraño, lo sé, pero fingiré que cualquier día de estos nos volveremos a encontrar, que aun tenemos oportunidad de tomarnos una caña en Madrid, que París no es ese lugar tan horrible que algún idiota se empeño en edulcorar, que una buena conversación se puede mantener en un pasillo de cualquier universidad, dejándote la piel y las palabras.

Cualquier día de estos te llamo y quedamos, que tengo muchas ganas de volver a verte y charlar contigo.

sábado, 28 de enero de 2012

Apología del vandalismo callejero en un acto irreflexivo o, mejor dicho, la democracia no era esto

No tenemos lo que hay que tener. Ni mucho menos. Nos falta lo más preciso. Un futuro, una expectativa, un sueño factible. No tenemos lo que hay que tener porque nos arrebataron el pasado y nos atemorizan el futuro. No era vuestro. Eso que teníais no era vuestro. El estado del bienestar, pero ¡qué infelices!

Y ahora, ¿por qué la gente no sale a la calle? ¿Por qué no quema los contenedores y arranca las marquesinas? No es el miedo. Creímos en lo que nos contaron.

Aún recuerdo las palomas de la paz que pintábamos en el colegio. Aprendimos la palabra constitución, la palabra ciudadano. Recitábamos derechos y deberes como antes se recitaba la lista de los reyes godos.

No tenemos lo que hay que tener. Y, sin embargo, somos mucho más ciudadanos que antes. No somos una turba analfabeta. Que no teman los reyes de Francia.

No tenemos lo que hay que tener. Lo de las palomas volando sobre una urna y una papeleta era otro cuento como el de Blancanieves. Como idiotas, durmiendo como idiotas. Creyendo en el Príncipe Azul.

viernes, 20 de enero de 2012

Echar la vida a perder




A veces me extraña pensar que tengo varias vidas peleando las unas con las otras, devorándose a ratos.

lunes, 16 de enero de 2012

De la resistencia al dolor y el olvido

Dejar aquí la constancia de mis errores. De lo mediocre de mi prosa. Enseñar la herida. Mostrar la piel. Abandonar la máscara, la sonrisa, el brillo en los ojos. Sólo las certezas: los zarpazos del dolor, mi garganta y sus palabras, el estupor de la memoria. Los recuerdos y sus llagas. Su huella en las pesadillas y en los versos. Volver a lo negado. Romper todos los espejos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

chica de portada




Odio a la poetisa de portada.

FOLLAR
en grandes letras

No quiero ser un cuerpo que habla.

-Ha sido un desnudo artístico. Mi abuela está muy orgullosa.

-Yo siempre he comprado la revista por los artículos - gimiendo el último de los clientes.
 

Solo mi voz desangelada. COMO UNA VOZ DE UNIVERSO.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Visitas a la luz

Amarillos de escarcha
solar. La luz tallada en piedra.
El mar cayendo sobre sí,
en lenta fiebre.

Crines, peldaños de la espuma.
Se desploman los cielos,
igual que el párpado de un dios
al comienzo del sueño.


Raúl Quinto, Poemas del Cabo de Gata,
publicado junto a Grietas en 2007 en la Editorial La Garúa

lunes, 7 de noviembre de 2011

Vulnerables


Hay muchas cosas por enseñar. Demasiados dobleces. Asusta mostrar que alguna vez se fue débil, vulnerable. Y las cicatrices nunca agradan a los otros. Se las preserva con la firme convicción de que dejaran de ser indelebles.

Autoretrato de David Nebreda
 

lunes, 17 de octubre de 2011

Días de ausencia y fracaso




Tan acostumbrada a lo pequeño que desconozco los océanos. Despreciar las mareas impone su castigo.

viernes, 12 de agosto de 2011

De las cosas que no hice

Algunos no lo creeran pero es así. Nunca sé cuántos días han pasado desde la última vez que tomé aire. Desde la última vez que miré hacia afuera. Nunca soy capaz de saber si he sacado la basura. Lo más probable es que algún día alguien descubra mi cadáver, cuando ya lleve más de un mes muerta, pudriéndome en el sofá de mi casa, a punto de empezar a hacer eso que siempre me prometí que haría.

El calendario se me escapa y se instala en las cosas que nunca hice, aquellas que pronuncié en voz alta y se me escaparon de los días.

lunes, 30 de mayo de 2011

Tu también quieres tener un padre




Todo el mundo quiere tener un padre. Es una pieza fundamental del puzzle. Forma parte de nuestras expectativas. Todos vemos anuncios y películas de devotos padres y amados hijos. Repudiar es un tabú. No amar a tu padre, un pecado. Honrarás a tu padre y a tu madre. Aunque tu padre humille a tu madre, tú quieres tener un padre. Aunque tu padre pegue un bofetón a tu madre, tú quieres tener un padre. Aunque a tu madre le rompan las costillas, tú debes querer a tu padre. Alguien dijo en la tele que aunque tu padre sea un maltratador puede ser un buen padre y tú te aferraste a esa idea. Aunque llores, te escondas, tengas miedo, te devore la angustia y la impotencia. Porque quizás nunca te puso la mano encima. Quizás te llevó algún día al colegio. Incluso algún día viste a tu madre sonreír y mirarte con ojos prestados, con una alegría que no era la suya. Aún confías en los lugares invisibles. En tu cuarto, en el armario o debajo de la cama. Siempre puedes subir la música o irte a casa de un amigo. Puedes ignorar los silencios y los gritos, el dolor y el miedo. Puedes conformarte. Puedes aferrarte a las promesas y al “ya no lo haré más” y al “quiero cambiar”. El futuro siempre nos promete lo que nunca hemos tenido. Puedes sentirte culpable porque tú hiciste ruido, molestaste a tu padre y tu madre recibió una paliza. O porque te llevó a la piscina y algún padre habló de más a tu madre. Pero, sobre todo, te sentirás culpable porque no pudiste hacer nada, porque no la defendiste, porque tu madre envejeció de lágrimas y sufrimiento y tú solo estabas allí, viéndolo, con una herida imborrable en los recuerdos y deseando que algo malo le pasara a ese hijo de puta que es tu padre.

martes, 26 de abril de 2011

Al silencio


Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

Gonzalo Rojas (20 de diciembre de 1917 - 25 de abril de 2011)

jueves, 7 de abril de 2011

Recital poético de Begoña Regueiro y Paz Cornejo

Dentro de la 2ª Semana del día del Libro. Mujeres y libros de la Universidad Carlos III, Begoña Regueiro y Paz Cornejo harán un recital poético de sus últimas obras el próximo 14 de abril de 2011, de 16:00 a 17:30, en el Aula Magna del Edificio del Rectorado, Universidad Carlos III, Campus de Getafe.



Begoña Regueiro (Madrid ,1981) es doctora en Literatura Española. Desde 2000, codirige la Revista de Creación Literaria Otras Palabras. Ha publicado textos literarios en revistas de creación o divulgación cultural. Autora del libro "Alma soñada", ha participado también en antologías poéticas como Marés nos pousos do café y Sonrisas del Sáhara. En breve saldrá publicada su última obra, Diosas de Barro.

Paz Cornejo (Madrid, 1981) es licenciada en Filología Hispánica, prepara su tesis doctoral sobre teatro durante el franquismo, al tiempo que prepara un poemario titulado "Desaires metropolitanos". También, ha publicado algunos poemas en revistas como Salamandria, Quebrados o LA MÁS BELLA.

sábado, 2 de abril de 2011

La mujer hojalata

 



Me calmas las arañas.
Mi caja torácica tan vacía y hueca,
con la sangre aterida de desaliento.
Tan poco me queda
que solo puedo sentir con las entrañas.
Con estupor vislumbro
que soy un armario de huesos,
carcomida y seca.
Poema publicado en Impracabeza, Issue nº 10, marzo, 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

Inundación

La felicidad y sumergirte.
Nadar
y sumergirte.
Navegar
en un velero sin horizonte.

La felicidad
Y bañarte en una playa de olas encrespadas.
La felicidad
y buscar en aguas cristalinas,
abrir los ojos entre peces y luz.

La felicidad
y el frescor de una tormenta de verano
en una tarde de vacaciones.

La felicidad y la certeza
de que no somos animales acuáticos,
la certeza de que estamos condenados a ahogarnos,
a ser arrastrados,
a hundirnos,
a no superar el reto
del agua desbordada.

Publicado en Toreteo, revista de inquietudes, marzo 2011